Cuáles son los riesgos para la salud de tomar con frecuencia Ibupirac, Actron o Voltaren
Ibuprofeno, diclofenac, naproxeno y aspirina están entre los medicamentos más consumidos en Argentina. Se venden sin receta en farmacias y hasta en góndolas de supermercados.
Según publicó el periodista Leonardo Coscia en el sitio EconomíaSustentable.com, millones de personas los usan para aliviar dolores, bajar la fiebre o controlar inflamaciones. Lo hacen sin consultar previamente con un profesional de la salud.
Sin embargo, especialistas advierten que el uso inadecuado de estos antiinflamatorios no esteroideos (AINES) puede provocar complicaciones serias. Las más frecuentes: lesiones digestivas, problemas cardiovasculares y daño renal.
El riesgo aumenta cuando se consumen durante períodos prolongados o en dosis superiores a las recomendadas. También cuando se combinan con otros medicamentos sin supervisión médica.
La Sociedad Argentina de Gastroenterología (SAGE) lanzó una alerta contundente: cuatro de cada diez personas que utilizan estos medicamentos pueden desarrollar lesiones digestivas. Una cifra que refleja tanto automedicación como desconocimiento de los efectos adversos.
Ante este panorama, la entidad elaboró dos guías. Una destinada a profesionales de la salud y otra dirigida a la comunidad. El objetivo es promover un uso responsable de estos fármacos y reducir las complicaciones derivadas de su consumo sin control médico.
Los especialistas sostienen que el fenómeno no responde únicamente a la disponibilidad sin receta. También influyen factores culturales, la publicidad agresiva y una percepción equivocada.
Muchas personas creen que, por ser de venta libre, estos productos no implican riesgos importantes. Esa combinación favorece que los incorporen a su rutina para tratar molestias cotidianas, según indicó EconomíaSustentable.com.
La doctora Florencia Dulcich, médica gastroenteróloga y jefa de la sección Esófago y Estómago del Hospital de Gastroenterología Carlos Udaondo, explicó que esta problemática se observa a nivel internacional.
Sin embargo, aseguró que en Argentina el escenario genera una preocupación creciente. "Se trata de una estadística a nivel mundial, pero hemos observado que el problema se acrecienta en nuestro país", señaló la especialista.
Por qué venta libre no significa libre de riesgos para la salud
El hecho de que un medicamento pueda adquirirse sin receta suele asociarse con una idea falsa: que su consumo resulta seguro en cualquier circunstancia.
Los especialistas remarcan que la condición de venta libre no significa que un fármaco sea inocuo. Tampoco que pueda utilizarse sin límites de dosis o tiempo.
La publicidad de estos productos suele destacar su capacidad para aliviar síntomas como el dolor o la fiebre. Pero los riesgos vinculados con un uso inadecuado reciben menor atención en esas campañas.
A esto se suma la posibilidad de encontrarlos en góndolas o aprovechar promociones comerciales. Esa situación lleva a muchas personas a almacenarlos en sus hogares y utilizarlos según su propio criterio.
"Creo que existe influencia desde la industria farmacéutica ya que varios futbolistas y pilotos de Fórmula 1 recomiendan tomar AINES, asociando la velocidad de los deportistas con la rapidez del medicamento para aliviar el dolor", enfatizó Dulcich.
La especialista agregó: "Pero sin tener en consideración los potenciales riesgos para la salud ni la opinión de un especialista".
Desde el ámbito sanitario recuerdan que el profesional farmacéutico constituye una fuente de consulta antes de iniciar un tratamiento. Su intervención puede ayudar a detectar posibles contraindicaciones, según indicó EconomíaSustentable.com.
También puede evitar combinaciones riesgosas con otros tratamientos y orientar sobre la dosis y la duración adecuadas.
Los especialistas advierten que muchas personas desconocen que los AINES pueden interactuar con medicamentos para enfermedades crónicas. Entre ellos se encuentran algunos antihipertensivos y diuréticos de uso frecuente.
Esa interacción puede modificar la eficacia de los tratamientos o incrementar la posibilidad de desarrollar efectos adversos.
Desde la Cámara Argentina de Medicamentos de Venta Libre (CAPEMVeL) afirmaron que los prospectos son claros. Recomiendan no usarlos por tiempo prolongado y, fundamentalmente, consultar a un especialista si el problema continúa.
Jimena Worcel, directora médica de la entidad, remarcó que la información incluida en los prospectos constituye "una herramienta para promover el uso seguro de estos medicamentos".
Además, la especialista recordó que las recomendaciones contemplan límites de tiempo para su administración y la necesidad de consultar cuando los síntomas no desaparecen.
Qué problemas graves puede generar la automedicación con antiinflamatorios
La automedicación constituye uno de los principales factores asociados al uso incorrecto de los AINES.
Cuando una persona decide tratar un síntoma sin conocer su origen, existe el riesgo de ocultar enfermedades que requieren diagnóstico específico. O de utilizar un medicamento que no resulta adecuado para su situación clínica.
Por ejemplo, el consumo de ibuprofeno para aliviar un dolor abdominal puede disminuir temporalmente las molestias. Pero también puede retrasar el diagnóstico de cuadros que requieren tratamiento inmediato, como una apendicitis o una úlcera gastroduodenal.
Otra situación frecuente es el uso prolongado para controlar dolores musculares, articulares o de espalda sin realizar controles médicos.
La persistencia del dolor puede responder a enfermedades que requieren otro abordaje terapéutico. Mientras tanto, la exposición continua a los AINES incrementa la probabilidad de sufrir complicaciones.
"Los errores más frecuentes son la automedicación y el uso prolongado", alertó Dulcich. "Además del efecto nocivo en el tubo digestivo —puede causar desde gastritis hasta úlcera y perforación gastroduodenal— presenta efectos adversos cardiovasculares y toxicidad renal", explicó la gastroenteróloga.
La especialista advirtió que los pacientes con patología preexistente deberán tener especial cuidado. Estos medicamentos interfieren con la medicación crónica de enfermedades cardiovasculares y renales.
También alertó sobre otro error frecuente: "Pensar que por no ser administrados vía oral no tendrá los mismos efectos adversos".
Los especialistas advierten sobre el consumo simultáneo de distintos antiinflamatorios. Algunas personas alternan ibuprofeno, diclofenac o naproxeno creyendo que pertenecen a categorías diferentes.
En realidad, forman parte del mismo grupo farmacológico y comparten muchos de sus efectos adversos.
Otro error habitual: considerar que las presentaciones en gel, crema o las formulaciones inyectables no generan los mismos riesgos que los comprimidos.
Los gastroenterólogos explican que, aunque las vías de administración cambien, estos medicamentos también pueden producir efectos sistémicos y deben utilizarse con las mismas precauciones.
Desde CAPEMVeL remarcaron que existe una diferencia entre la utilización responsable de productos de venta libre y la autoprescripción de medicamentos que requieren receta.
"La automedicación responsable es una práctica correcta. Es la utilización correcta de medicamentos de venta libre con el objetivo de mitigar padecimientos menores que las personas puedan reconocer", dijo Worcel.
En cambio, diferenció esa conducta de la autoprescripción: "Esta última se da cuando alguien se autoprescribe un medicamento que es de venta bajo receta y lo adquiere sin presentar la receta correspondiente, una situación totalmente censurable y que conlleva riesgo sanitario".
Qué muestran los estudios internacionales sobre el impacto de los AINES
Diversas investigaciones internacionales reflejan el impacto del uso inadecuado de estos medicamentos sobre la salud.
En España se estimó que el 20,6% de la población adulta consume AINES durante al menos un mes al año para aliviar síntomas musculoesqueléticos según indicó EconomíaSustentable.com.
Entre esos usuarios, alrededor del 23,7% desarrolla efectos adversos gastrointestinales. Un dato que pone de manifiesto la frecuencia de estas complicaciones cuando el tratamiento no cuenta con seguimiento profesional.
Otros trabajos científicos muestran resultados similares. Una revisión sistemática publicada en 2009 concluyó que el consumo de AINES se asocia con un incremento de aproximadamente cuatro veces en el riesgo de sufrir sangrado gastrointestinal.
Investigaciones realizadas en pacientes hospitalizados determinaron que alrededor del 15% de las internaciones por eventos gastrointestinales graves estaban vinculadas con el uso de estos medicamentos.
El impacto del uso inadecuado de fármacos también se refleja en los sistemas de salud. En Estados Unidos se registran más de 700.000 consultas anuales en servicios de urgencias por eventos adversos relacionados con medicamentos.
Cerca de 120.000 pacientes requieren hospitalización para recibir tratamiento. Entre los adultos mayores, alrededor de 750 personas son hospitalizadas cada día debido a efectos secundarios asociados a distintos medicamentos, incluidos los antiinflamatorios.
Estos datos, señalan los especialistas, muestran la importancia de utilizar este tipo de tratamientos únicamente cuando existe una indicación precisa y durante el tiempo recomendado según indicó EconomíaSustentable.com.
Lesiones digestivas: la complicación más frecuente y silenciosa
Las complicaciones gastrointestinales representan uno de los efectos adversos más frecuentes asociados al uso de estos medicamentos.
Según la información difundida por la SAGE, el consumo prolongado o en dosis elevadas puede favorecer la aparición de úlceras gástricas o duodenales. Con riesgo de sangrado, perforación u obstrucción intestinal.
Entre los síntomas que pueden presentarse se encuentran dolor abdominal, náuseas, distensión abdominal y sangrado digestivo oculto.
Sin embargo, los especialistas destacan que hasta el 50% de los pacientes que desarrollan complicaciones graves no manifiestan síntomas previos. Esto dificulta enormemente el diagnóstico temprano.
"Los síntomas que puede presentar son vómitos con sangre roja o en borra de café y materia fecal negra color alquitrán. O dolor abdominal intenso. En esos casos concurrir urgente a la guardia", advirtió Dulcich.
La especialista agregó: "Además del estómago y el duodeno, los AINES también pueden afectar otras partes del aparato digestivo".
Las investigaciones citadas por la guía indican que entre el 30% y el 40% de los usuarios crónicos desarrolla lesiones en el intestino delgado o el colon, como erosiones o úlceras.
En muchos casos estas alteraciones permanecen sin síntomas durante largos períodos. "Nuestra preocupación por el uso incorrecto de los medicamentos se debe a que las personas pueden sufrir efectos perjudiciales para su salud", expresó Dulcich.
Los efectos cardiovasculares y renales que también preocupan a los especialistas
Los riesgos del uso inadecuado de los antiinflamatorios no se limitan al aparato digestivo.
La guía también menciona que algunos AINES pueden aumentar el riesgo de infarto de miocardio y otros eventos cardiovasculares, especialmente en personas con antecedentes cardíacos o factores de riesgo ya conocidos.
Entre los posibles efectos también figuran la retención de líquidos y el agravamiento de la insuficiencia cardíaca en pacientes predispuestos.
En cuanto a la función renal, los especialistas advierten que estos medicamentos pueden reducir la capacidad de filtrado de los riñones. Particularmente en personas con enfermedad renal previa o en pacientes que presentan deshidratación.
Asimismo, pueden favorecer el aumento de los niveles de aldosterona, una hormona relacionada con la retención de sodio y el incremento de la presión arterial.
Quiénes tienen mayor riesgo de sufrir complicaciones graves
No todas las personas presentan el mismo nivel de riesgo frente al consumo de AINES.
De acuerdo con la gastroenteróloga Florencia Dulcich, existen grupos que requieren una evaluación más cuidadosa antes de iniciar un tratamiento con este tipo de medicamentos.
Entre ellos se encuentran quienes tienen antecedentes de úlcera gastroduodenal, las personas de 65 años o más, quienes utilizan más de un antiinflamatorio al mismo tiempo o reciben dosis elevadas durante períodos prolongados.
También deben extremar los cuidados los pacientes que realizan tratamientos simultáneos con corticoides. Esa combinación incrementa significativamente la probabilidad de desarrollar complicaciones digestivas graves que pueden requerir hospitalización.
Además, las personas con enfermedades cardiovasculares, insuficiencia renal o patologías crónicas necesitan una valoración individual. El objetivo: determinar si estos medicamentos representan la mejor alternativa terapéutica para su caso específico.
Qué recomiendan los gastroenterólogos para un uso seguro de antiinflamatorios
La Sociedad Argentina de Gastroenterología señala que el uso de medicamentos como el ibuprofeno, el diclofenac, el naproxeno y la aspirina debe realizarse luego de una evaluación profesional.
Esa evaluación debe contemplar tanto los beneficios esperados como los posibles riesgos para cada paciente en particular según indicó EconomíaSustentable.com.
Los especialistas sostienen que la automedicación puede favorecer la aparición de complicaciones que van desde lesiones digestivas hasta eventos cardiovasculares o alteraciones renales.
Por ese motivo, recomiendan consultar con un profesional de la salud antes de iniciar un tratamiento con AINES. Especialmente cuando el dolor persiste, existen enfermedades previas o es necesario utilizarlos durante varios días.
Ante este panorama, los especialistas buscan precisamente reforzar ese mensaje: los antiinflamatorios no esteroideos son medicamentos de uso frecuente y con indicaciones precisas.
Pero su consumo debe realizarse de manera responsable y con supervisión profesional para minimizar las complicaciones asociadas a su utilización.
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