Las redes sociales no están en un «limbo legal»: Expertos aclaran que reenviar imágenes de abuso es un delito

Las redes sociales no están en un «limbo legal»: Expertos aclaran que reenviar imágenes de abuso es un delito

A raíz de la profunda conmoción social generada por el caso de presunto abuso infantil en Añelo —cuya causa judicial derivó en la detención de un sospechoso que hoy recibirá la correspondiente formulación de cargos por parte de la fiscal Eugenia Titanti—, especialistas en derecho digital advirtieron sobre las graves implicancias penales que reviste la difusión de material sensible que involucre a menores de edad en plataformas virtuales y grupos de mensajería privada como WhatsApp, sin importar si se tapa las identidades de los involucrados

El abogado especialista en entornos digitales y miembro de la organización Grooming Argentina, Ezequiel Tarola, remarcó de forma taxativa la necesidad de desmitificar la falsa creencia de que las redes sociales constituyen un «limbo legal». El letrado explicó que cuando un usuario recibe un video o fotografía que evidencia la vulneración de la integridad sexual de un menor, no está ante un fenómeno de libre circulación informativa, sino ante una cadena de delitos sucesivos. Según el encuadre técnico del Código Penal argentino, el solo hecho de poseer, almacenar, reenviar o compartir dicho material configura un delito abstracto asociado a la distribución y publicación de explotación sexual infantil, lo que puede acarrear severas consecuencias judiciales para los ciudadanos que participan de su viralización.

Frente a la detección de pruebas audiovisuales que puedan resultar determinantes para el esclarecimiento de un crimen, la recomendación unánime del sector jurídico es romper la cadena de difusión y concurrir de inmediato a la fiscalía o comisaría más cercana. Las autoridades recordaron que el Gabinete de Informática Forense del Poder Judicial cuenta actualmente con herramientas tecnológicas avanzadas capaces de rastrear la dirección IP y los servidores de origen de cualquier archivo digital. Esta «huella digital» permite trazar con exactitud la línea temporal de envío, identificar desde qué dispositivo informático o teléfono celular se originó la primera filtración y localizar a los responsables, desarticulando el anonimato virtual.

Asimismo, el especialista alertó sobre el crecimiento exponencial de modalidades delictivas como la sextorsión y la suplantación de identidad potenciadas por el uso de Inteligencia Artificial. Tarola señaló que, a diferencia de lo que ocurría el año pasado, los algoritmos actuales han alcanzado un grado de realismo tan extremo que resulta casi imposible para un usuario promedio diferenciar una fake news o una imagen manipulada de un registro fáctico real. Ante este escenario, se instó a la población a abandonar conductas ligadas al morbo digital y a comprender el impacto de la «revictimización», ponderando que una vez que un contenido se aloja en servidores internacionales, resulta prácticamente irrecuperable a pesar de la vigencia de las normativas del Derecho al Olvido.

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