El Gobierno advierte por un estallido en Venezuela y Milei se postula como aliado de EE.UU. en la región
El gobierno argentino prevé que el régimen de Nicolás Maduro podría tener un final violento en las próximas horas, y se puso al frente de la presión regional para tratar de que se produzca la salida del chavismo del poder.
Fue particularmente elocuente la comparación que hizo el jefe de gabinete, Guillermo Francos, quien comparó la situación actual de Venezuela con la que se vivió en Rumania a fines de 1989. Aquella manifestación en contra del dictador comunista Nicolae Ceacescu terminó con la rebelión de las fuerzas armadas, que le quitaron su apoyo al régimen, lo detuvieron y lo fusilaron tras un juicio sumarísimo.
Francos hacía semejante comparación justo después de que se conociera la noticia sobre la detención de Corina Machado, la líder opositora venezolana, que reapareció tras meses de clandestinidad en una manifestación en la localidad de Chacao.
El funcionario estaba en plaza de Mayo, donde se habían convocado miles de inmigrantes venezolanos, junto a argentinos que apoyan la causa de la oposición.
Al mismo tiempo, la Cancillería emitía un comunicado de repudio en duros términos, en el que, además, convocaba a los gobiernos de la región a facilitar la asunción de Edmundo González Urrutia como presidente.
Pero el comunicado no se limitó a los tradicionales reclamos sobre el respeto a las formas democráticas, sino que utilizó la retórica "libertaria" que ha llevado a Milei a ubicarse entre los principales referentes de la nueva derecha global.
"El Presidente Javier Milei convoca a los demás gobiernos de la región a repudiar el ataque contra Corina Machado y a exigir el fin del régimen socialista, que ha dejado a millones de venezolanos en la pobreza, exiliados o dependientes de las dádivas de la dictadura, creando un verdadero infierno sobre la tierra", dice en su principal párrafo.
Desde ya, nadie en la Cancillería tiene la expectativa de que una redacción de ese tenor pueda contar con la adhesión de gobiernos de simpatía izquierdista, como el del brasileño Lula Da Silva, el del colombiano Gustavo Petro o el del chileno Gabriel Boric, por más que todos ellos hayan retirado expresamente su apoyo y reconocimiento a Maduro.
En definitiva, esta instancia decisoria en la historia venezolana ha sido, también -como ya había ocurrido durante las elecciones de julio pasado- una oportunidad que Milei no dejó pasar para posicionarse como referente latinoamericano de alineamiento con Estados Unidos y en oposición al "eje" Rusia-China-Irán.






